
Marcia Esparza / Observadora Internacional al Juicio de CAÑETO, región del Bio Bio, Santiago de Ch | 2011-03-01 | El Diario NY
Ulises Urriola, un gran amigo y colega, me recuerda este "detalle" de la historia política latinoamericana. Ciertamente, la dictadura militar (y civil) del General Augusto Pinochet fue formalmente desmantelada cuando el abogado Patricio Aylwin (1990 –1994) asumió la presidencia. Sin embargo, estructuras de inteligencia policiales y militares continúan operando bajo el amparo del estado. Este es el caso de los montajes, situaciones organizadas para engañar y hacer creer lo que no es que se aplican en juicios en contra de lideres Mapuches.
Este lente histórico, de continuidad entre dictadura y una supuesta democracia, permite denunciar la casería de brujas en contra de líderes Mapuches, criminalizados, irónicamente, como "terroristas," de atentar contra la seguridad del estado.
Los relatores para las Naciones Unidas, los profesores Rodolfo Stavenhagen y James Anaya, han denunciado, repetidamente, la violencia de estado en contra de dirigentes Mapuches.
En Diciembre del 2010, viajé hasta Cañete (Bíobío) como observadora internacional al juicio donde 17 líderes políticos Mapuches eran procesados por "terrorismo". Otros observadores internacionales han denunciado las ilegalidades (el uso de testigos sin rostros entre otros) de éste y de otros procesos judiciales (Ver los reportes de la Asociación Americana de Juristas al Juicio en Cañete, y de Mireille Fanon-Mendès (de Francia).
Para el abogado chileno Alberto Espinoza, "todo es un show de la Fiscalía; no hay pruebas para calificarlos como terroristas". Es más, uno de los abogados querellantes, Guillermo Leyton, en un momento representó a uno de los acusados, Héctor Llaitul Carrillanca. Exigir la anulación de procesos en contra de lideres Mapuches tiene, además, sentido cuando se considera que el organismo judicial representa a la oligarquía Chilena, caracterizada por su arrogancia y su racismo histórico en contra del indígena.
En el juicio de Cañete, el estado recurre a montajes reminiscente de la dictadura: falsificación de documentos, y pérdida de evidencia. Sólo hay que recordar el montaje realizado por la DINA en 1975 donde 119 detenidos desaparecidos de izquierda "aparecieron" asesinados en Buenos Aires. También hoy en Chile se reproducen montajes para acallar voces de protesta. Pareciera como si la sociedad chilena continuara operando bajo la lógica del miedo, del silencio, y sin querer, haciéndose cómplice de grandes injusticias, como lo es el juicio de Cañete donde líderes como Héctor Llaitul Carrillanca de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), padre de cinco hijos, espera condena en un contexto de evidencias fabricadas, la intimidación y la militarización.
ASAMBLEA NACIONAL POR LOS DERECHOS HUMANOS CHILE



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